Técnicas de autoprotección de la columna. Aspectos psicológicos

Tomar conciencia de los hábitos (malos hábitos: posturales, tabaquismo, alimentación, sueño, ejercicio físico, etc) que rodean nuestra vida cotidiana representa una estrategia eficaz en la anticipación (prevención) de futuros problemas graves de salud a corto y medio plazo.


Estos hábitos son resistentes al cambio/modificación por el hecho de que funcionan a un nivel automático o preconsciente, aspecto que facilita su funcionalidad, pero que a la hora efectúan desde niveles de procesamiento más inconscientes y por tanto sujetas a un nivel de reflexión/reelaboración más difícil. El paso del tiempo y el grado de automatismo hará perpetuar estos patrones de conducta, que sólo se harán conscientes cuando se asocian a estados intensos de malestar/conciencia (dolor por ejemplo).


Para que la persona pueda elaborar una respuesta adecuada ante lo que le pasa, ante todo necesita saber a qué se enfrenta y tener conocimiento de diferentes estrategias orientadas a reducir el impacto sobre su salud. Tomar conciencia del riesgo, y ajustar comportamientos de anticipación y afrontamiento cuidadosos, entran de lleno en el concepto más general de profilaxis.


Los aspectos asociados al dolor de espalda pasan por el análisis de variables como el concepto de limitación funcional, afrontamiento del dolor (inherente) y todo lo que estos puedan provocar en aspectos relacionados con el concepto de sentimiento de "limitación personal", cercano al ámbito de las llamadas reacciones de estrés, que vendrán muy condicionadas por aspectos como la "predisposición orgánica, la respuesta a las estrategias correctoras, etc., personal", "las dificultades".

De las tareas a realizar, la gravedad orgánica, la respuesta a las estrategias correctoras, etc...

Cuando hablamos de limitación funcional hablamos de aspectos que entran de lleno en el ámbito del autoconcepto, identidas, autonomía, etc, que definen realidades tan importantes como son: suficiencia, el rendimiento, independencia, etc. Básicos para una integración/imagen de sí mismo compensada. Por tanto, espalda, movimiento, autonomía, capacidad, identidad, autoestima, se pueden llegar a ver gravemente afectadas.

El dolor es muchas veces un indicador de la situación anímica. Cuando el dolor pierde su capacidad de avisarnos de lo que ya sabemos (que sufrimos una lumbalgia, por ejemplo) acaba comportándose muchas veces como un trastorno más, que tanto nos puede informar desde un nivel puramente somático a otro que puede incluso correlacionarse con cómo nos están yendo las cosas en general en nuestra vida, en el trabajo, etc. El dolor, que se alimenta de muchas entradas de información (gravedad de la lesión, malestar postural, etc. También, con el tiempo, nos puede informar de lo que representa para nosotros (pérdida de autonomía , por ejemplo). Actualmente se considera que el dolor es una experiencia emocional negativa (probablemente los días que sentimos más dolor también sentiremos más desánimo y viceversa) fuertemente relacionada con los niveles de atención, tolerancia y el significado que tiene para nosotros.


Es evidente que para un gran número de personas con problemas de espalda crónico, convivir con los aspectos antes mencionados, facilita una serie de reacciones de estrés de diversa intensidad que tendrán una repercusión no sólo sobre la persona, sino también sobre el entorno más inmediato. Destacamos entre las más frecuentes las relacionadas con los sentimientos de rabia, impotencia, desesperanza, frustración. Reacciones determinadas por aspectos de tolerancia individual, expectativas que hacemos sobre las cosas, condiciones de trabajo, respuesta a los tratamientos convencionales (farmacológicos, físicos, quirúrgicos, etc.).

Los estilos de afrontamiento que usamos las personas varían según aspectos relacionados con nuestra historia de aprendizajes, las expectativas que nos hacemos de las cosas y la respuesta de nuestro ambiente más inmediato. Habitualmente se considera que las personas evolucionamos en un llamado proceso de cambio que pasa por oscilar entre actitudes como la resignación vs la aceptación, la negación vs la concienciación dependiente de los aspectos que nos toca afrontar en cada momento y el grado de flexibilidad que la situación y la persona estén en condiciones de trabajar. Sin embargo, se considera que las actitudes relacionadas con la aceptación, concienciación y reciclaje incrementan los recursos de afrontamiento, favorecen actitudes más flexibles y por tanto más adaptativas.

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Fecha última actualización: 23/01/2019